De los animalitos eudemonistas o Del volumen a 11./ sobre 'Lecciones de guitarra con Yngwie Malmsteen' de Julio Hilge en galeria FIEBRE.
Aristóteles promovía que el camino a la felicidad era la
virtud, un virtuosismo que es despliegue de la razón y para ejemplificarlo ahí están, eudemonistas y adorables golems, esperando que Nigel
Tufnel de Spinal Tap les de el cable que los
enchufa al único amplificador que eleva el volumen a 11, un punto mas que todos
los demás amplificadores “para cuando necesitas ese empuje extra”. De la
incalculable felicidad que genera, a una troupe de animalitos guitarristas de
arcilla, tomar clases de guitarra con Yngwie Malmsteen, solo podemos acariciar
las sombras. Esos animalitos hipnotizados aprendiendo arpegios del infierno son
pura idea platónica. Hay una solemne euforia al ver la escena montada por Julio
Hilger, las pequeñas esculturas de un modelado veloz y relativamente
perecederas, contradicen al escéptico Freud que postula la debilidad de la
narcosis del arte, para repeler la miseria objetiva en El malestar en la cultura. Hay un to love barthiano en su forjado que
es expansivo y solo queda salir tarareando, del
inolvidable Grupo Mazinger: “estoy tan solo / estoy tan mal / yo quiero ser un
osito mas”.
Reseña subida a Ramonaweb 11/5/2012 - revista de artes visuales.
Reseña subida a Ramonaweb 11/5/2012 - revista de artes visuales.