De como destruir es construir o la jefa de los malos.Sobre “El hombre con el hacha y otras situaciones breves” de Liliana Porter en
MALBA.
Podemos ver la obra de
Porter escuchando Mellon Collie And The Infinite Sadness, la frágil vastedad de
ese disco de una delicada y enérgica tristeza se replica en las colosales
microtareas que desarrollan los recurrentes actores de las instalaciones de
Porter, pequeñas figuras, como seemens southparkianos o micromachines davidescos,
accionando a generar el enunciado “Porter lo hizo”. La creación es destrucción,
la idea de al dar forma a algo sabemos su inherente destrucción, se despliega
en sincronía a la posible variación del concepto, destruir es dar forma
// ser un destructor es ser un creador //
el hombre del hacha con la nada a sus espaldas azota el piso creando la
destrucción y así hay un inverso avance. “El tiempo nunca es tiempo en lo absoluto, nunca puedes irte
sin dejar un pedazo de juventud”, con
su piel de porcelana sentencia el
pequeño Corgan y nos ayuda a entender lo que hace Porter. Hay un rechazo al tiempo
entrópico, dado que el momento de destrucción/creación son uno y que la
destrucción/creación se diversifica y aumenta generando nuevas actividades en
su entorno, personajes que abandonan su hogar en una distante taza de te, Kennedy
es asesinado otra vez, o la tristísima intención de regar flores pintadas en un
plato. Como si Porter fuera la
jefa de los malos / como si fuera una de las calabazas destrozadas de Billy, a
través de su alterego, el hombre del hacha, crea y destruye un mundo y así crea
otro mundo en donde todos podemos gritar a la vez con un ritmo desestructurado
ese faunesco estribillo microcolosal “Una obra gigante!!!”
