De cómo pensar un largo instante. Sobre Andrés Sobrino en Foster Catena.


Dick Bruna en algún rinconcito en Holanda tramo el universo Miffy, ese en el que se quedó dibujando adorables libritos mola infantil, colosalmente simples, instantes de amor en mínimas líneas y color. Lo mínimo puesto al servicio de lo máximo, el impulso malewichniano de forzar el entendimiento dando casi nada o su variable dando todo. Pensar todo es pensar lo impensable y pensar lo impensable es amar. Recuerdo a Bruna mirando las obras de Andrés Sobrino en Foster Catena,  en sus despojados – meta cargados Sin título / Esmalte sintético sobre multilaminado ureico de guatambú hay  universos de referencias irreferenciables, irreferenciables por lo superfluo de la acción, lo indiscernible hace las obras instantes preciados que deben perdurar, largos instantes donde pensamos lo impensable y Lucas Martí completa cantando “no se vayan quedémonos todos quietos”. Pensando.